Desde hace tiempo se conoce el peligro de algunos ftalatos presentes en plásticos como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de imitar la acción de las hormonas afectando al normal funcionamiento del sistema endocrino. Con el fin de evitar la exposición a estas sustancias se han propuesto otros compuestos químicos como sustitutos, como el DiNP (diisononil ftalato), que está siendo objeto de estudio por científicos de la Universidad Karlstad de Suecia.

Según sus resultados, este producto no es más seguro que el DEHP (di 2-etilhexil ftalato), a quien venía a sustituir en juguetes, suelos y paquetes de vinilo. Se ha comprobado que bloquea la testosterona y altera el desarrollo testicular en ratones, algo que también puede darse en los humanos. La investigación sueca se ha llevado a cabo mediante el estudio con 200 bebés humanos. Según las conclusiones se detectó una reducción de la distancia anogenital, un signo asociado a un mal desarrollo de los testículos en varones.

Los niveles de DiNP en EEUU se han duplicado en la última década debido a la exposición a través de la comida y el contacto de la piel con mobiliario o artículos infantiles. En EEUU el DiNP fue prohibido temporalmente en 2008 para su uso en juguetes y artículos para niños y en el mes de julio se recomendó la prohibición definitiva. En la Unión Europea el reglamento REACH restringe el uso de DiNP en estos mismos productos por el riesgo de que niños de corta edad se los lleven a la boca, pero no se han adoptado más medidas al respecto al considerar que no hay un riesgo claro más allá de estas exposiciones infantiles.