La Comisión Europea acaba de publicar la nueva reglamentación sobre los requisitos necesarios para que un producto cosmético luzca en su envase la eco-etiqueta europea. Tras su entrada en vigor en el año 2007, ahora se han endurecido las normas para la comercialización bajo ese distintivo de champús, jabones y productos que requieran aclarado.

La eco-etiqueta europea es una etiqueta voluntaria de calidad medioambiental en la Unión Europea que permite al consumidor identificar productos y servicio con impacto reducido sobre el medio ambiente durante su ciclo de vida, desde la extracción de la materia prima hasta su producción, distribución y uso. De esta forma, el comprador puede estar seguro de que este producto será tan efectivo como otros pero que será más respetuoso con el entorno natural.

Entre otras novedades, en esta actualización de su normativa figuran las siguientes:

  • Se prohíbe el uso de microplásticos, parabenos, nanoplata, EDTA, triclosán o formaldehido, entre otros.

  • Se requiere una mayor biodegradabilidad de los ingredientes.

  • Será necesario una menor toxicidad para la vida acuática.

  • Los envases que dificultan el reciclaje y los dobles envases no serán permitidos.

  • Los productos para niños no podrán contener fragancias.

  • Los colorantes y conservantes no deberán ser bioacumulativos.

  • El aceite de palma, el aceite de palmiste y sus derivados procederán de fuentes sostenibles.

  • Sin embargo, no se ha prohibido la utilización de todos los nanomateriales ni de otros disruptores endocrinos como pedían algunos grupos de expertos, los criterios de bioacumulación son discutibles y las marcas todavía disponen de un año para adaptarse a la nueva norma. A pesar que aún es mejorable, este nuevo reglamento supone un paso más hacia una mayor confianza del consumidor en los productos eco-saludables.