La luz polarizada tiene múltiples aplicaciones: gafas de sol y 3D, pantallas LCD, filtros de fotografía o lunas de automóviles son algunas de las más comunes. La polarización es un fenómeno por el que la luz vibra en ciertas direcciones determinadas. Una forma de conseguirlo es forzando a la luz a pasar a través de una “rejilla” o filtro para que quede polarizada en una dirección, eliminando todas las demás en las que vibra.

Aunque parece que la visión humana es capaz de detectar luz polarizada muy débilmente, existen algunos seres vivos mejor dotados, como la gamba mantis o gonodactylus smithii. Este peculiar crustáceo, que no sólo ve la luz polarizada sino que también es capaz de propulsar sus pinzas para conseguir una onda expansiva similar a la de una bala, es el modelo que han adoptado los investigadores de la Universidad de Washington (EEUU) y de Queensland (Australia) para fabricar una cámara que permite detectar tumores de colon en fase muy temprana.

Los ojos de la gamba mantis cuentan con fotocélulas llamadas ommatidia que combinan microvellosidades que filtran luz polarizada con receptores fotosensibles. La nueva cámara emplea nanocables de aluminio como filtros de polarización lineal, colocados directamente en el extremo de los fotodiodos.

Actualmente ya existen dispositivos que usan la polarización en la detección de tumores de forma no invasiva, pero el logro de este equipo ha sido reducir enormemente el tamaño y el coste para que pueda incorporarse incluso a la cámara de un móvil. De momento sólo se está estudiando para cáncer colorrectal, pero ya se vislumbra su aplicación a otras formas de cáncer y a usos fuera de la biomedicina, como la navegación, donde los principios de la polarización son empleados de forma habitual por insectos y cefalópodos.