La exposición a aluminio se ha incrementado notablemente en los últimos años y ya es un metal presente en el organismo humano de forma habitual, lo que puede tener serias consecuencias sobre la salud. En la Universidad de Keele, en el Reino Unido, el profesor Christopher Exley y su equipo investigan la posible relación con la enfermedad de Alzheimer y con la fertilidad masculina.

El cerebro humano es una diana y un depósito del aluminio que entra en nuestro cuerpo. Se trata de una neurotoxina capaz de causar daños a nivel celular y del sistema nervioso, que se va acumulando a lo largo de la vida y que está presente en aire, agua, alimentos y vacunas. Algunos ya lo consideran más peligroso que el conocido mercurio.

Una vez superado el límite tolerable por el organismo, éste empieza a reaccionar ante una elevada concentración de aluminio y, si las neuronas o el tejido cerebral sufren algún proceso degenerativo, la presencia de este metal los exacerba, como se ha comprobado que sucede en la enfermedad de Alzheimer.

En cuanto a la fertilidad masculina, los experimentos llevados a cabo en una clínica francesa indicaron una presencia significativa de aluminio en el semen de los donantes. Además, cuanto mayor era el contenido en aluminio del semen, menor era el recuento de espermatozoides, reduciendo así la fertilidad.

Según el profesor Exley es absolutamente necesario reducir la exposición a este metal de toda la población, a pesar de que la industria del aluminio se haya convertido en un pilar fundamental de la economía mundial.